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Fronteras Invisibles

Descripción

El proyecto Fronteras Invisibles analiza cómo la ciudad se transformó al ritmo de la industrialización y cómo ese proceso generó brechas urbanas tan marcadas como la que divide a Roma Norte–Sur y la Doctores, separadas solo por una calle, pero distanciadas por décadas de decisiones económicas, habitacionales y políticas. Entre 1940 y 1970, la CDMX se consolidó como un polo industrial. Esto detonó una demanda de vivienda sin precedentes, muy superior a la oferta disponible. Ante la presión demográfica, el Estado impulsó una estrategia clara: expandir la ciudad verticalmente mediante edificios de alta densidad. El objetivo era concentrar población en núcleos bien servidos y controlar el crecimiento disperso de la mancha urbana. Esta visión se sustentaba en tres principios: • Altura máxima, planta mínima. • Evitar el crecimiento hacia la periferia. • Reducir costos de infraestructura, transporte y servicios. Bajo esta lógica surgieron los primeros conjuntos multifamiliares, diseñados para alojar a trabajadores públicos y privados vinculados a la industria. Entre los más representativos están: • Unidad Habitacional Presidente Alemán (1947-49) • Centro Urbano Presidente Juárez (1949-52) • Unidad Legaria (1954) • Nonoalco-Tlatelolco (1960-65) Estos conjuntos definieron nuevas tipologías de vivienda: • Bloque (edificios multifamiliares de varios niveles), • Supermanzana (agrupaciones urbanas autosuficientes), • Mixto (multifamiliares + viviendas unifamiliares). Con la creación del INFONAVIT en 1972, la producción de vivienda se incrementó a más de 55,000 unidades anuales. Todo cambió en 1985. La Doctores quedó especialmente rezagada.Desde los 90, Roma y Condesa recibieron fuertes inversiones que transformaron su infraestructura y espacio público, mientras que la Doctores obtuvo mucho menos, ampliando la brecha urbana.

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